¿Cómo Estados Unidos y Venezuela pasaron de mejores amigos a peores enemigos?


El béisbol es el deporte nacional. Esos
enormes y cómodos autos están en todo lado y el centro comercial es el lugar
de encuentro por excelencia. Pero esto no es EE.UU., es Venezuela. Los dos países
comparten una historia de larga data. Una encuesta encontró en 2014 que el 62%
de los venezolanos tiene una opinión favorable de EE.UU. Entre los líderes, al
menos antes de Chávez, no había tanta división. Entonces, cómo se pasó de esto: a esto: Para entender la relación entre
Venezuela y EE.UU. hay que hablar de un preciado y costoso recurso: el petróleo.
Los primeros yacimientos de petróleo se construyeron a comienzos del siglo 20 y
para 1940 Venezuela ya era el tercer productor de crudo del mundo. Desde el
principio las compañías estadounidenses estuvieron involucradas no sólo en la
producción sino en la compra. Desde entonces
la mitad del petróleo venezolano se va para EE.UU.
En 1961 John F. Kennedy fue el primer presidente de EE.UU. en visitar Venezuela. Vean a su esposa Jackie deleitando al
público venezolano hablando español. La guerra fría, el petróleo y el
comercio determinaron esta relación amistosa por décadas. En 1962, por ejemplo,
Venezuela se alineó con EE.UU. durante la crisis de los misiles que Rusia instaló
en la Cuba revolucionaria y puso el mundo al borde de una guerra nuclear.
En los 60 y 70 Venezuela gozó de una bonanza petrolera
y miles de trabajadores y empresarios estadounidenses fueron al país con sus
familias. Con ellos llevaron la cultura del país, su comida, su moda. Los venezolanos se convirtieron en grandes consumidores de lo estadounidense, de los concursos de belleza y de las gomas de mascar. Pero no todos los venezolanos fueron siempre fanáticos de EE.UU. Durante todos
estos años siempre hubo una parte de la población que estaba en contra de la
influencia de la potencia. A pesar de la riqueza petrolera la pobreza nunca logró
ser erradicada y al tiempo la élite política cercana a Washington
parecía más y más corrupta. Eso produjo una rabia que llegó a las calles en el
89, en el 92 y luego se tradujo en la elección de Hugo Chávez en 1998. Al
principio, el comandante no era tan crítico de EE.UU. La revolución
bolivariana se declaró antiimperialista después de 2002, cuando un
golpe de Estado derrocó al comandante por 48 horas. Él estaba convencido de que
Estados Unidos estuvo detrás de la conspiración y hoy se sabe que
funcionarios de ese país sabían del golpe e incluso se reunieron con sus
líderes. Eso fue suficiente para cambiar a Chávez y a Venezuela y su relación con
el llamado imperio. “Ayer estuvo el diablo aquí” Recuerden a Chávez hablando en las
Naciones Unidas justo después de George Bush. “En este mismo lugar huele a azufre todavía” Fue la misma retórica que tuvo con
Barack Obama. “Farsante Obama” Pero a pesar de la guerra de palabras y la amistad de Chávez con los peores enemigos de EE.UU. La alianza petrolera y comercial se
mantuvo hasta ahora. Cuando Chávez murió y su llamado “hijo” Nicolás Maduró tomó el
poder, Venezuela entró en crisis y EE.UU. interpretó la hiperinflación la escasez
y las trágicas cifras de homicidios como acciones de un gobierno autoritario y
corrupto en contra del pueblo. Con eso empezaron las sanciones de EE.UU. contra
Maduro y sus aliados. La relación empeoró cuando EE.UU. reconoció bajo el argumento de fraude electoral al opositor Juan Guaidó como presidente encargado de
Venezuela. Como respuesta, Maduro rompió relaciones diplomáticas con EE.UU. Y así las relaciones entraron en su peor momento. Entonces si la relación entre EE.UU. y
Venezuela finalmente se rompe, será un divorcio
particularmente tortuoso y costoso casi Casi 50 años de historia en 4 minutos de
vídeo, con seguridad dejamos cosas por fuera, así que si creen eso, comenten
acá abajo y lo debatimos.

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